El nacimiento de Colo Colo
Deben haber estado nerviosos.
Deben haber estado nerviosos.
Entonces, el milagro. Otros valientes se retiran de Magallanes y se les unen en la calle. Como un presagio son 5, los suficientes para un equipo: Nicolás Arroyo (hermano de Rubén), Luis Contreras, Guillermo Cáceres, Luis Mancilla y Armando Stavelot. Tres del segundo equipo y dos del tercero. Como el grupo ya era numeroso, la calle no era el lugar para seguir hablando. ¿Dónde ir? Se acuerdan que están cerca de la “picada” para la gente que iba al cementerio General, enfilando al viejo y hoy desaparecido bar “Quitapenas”.
Allí, ese sábado 4 de abril de 1925, se decide que hay que formar un nuevo club en los días siguientes. Hay que conseguir ayuda, hay que pensar en un nombre, insignia, colores, timbre y todo lo necesario para dar inicio.
Ayudaba que David Arellano había sido seleccionado chileno en 1924 y el mejor insider izquierdo del país, algo parecido a un medio campista de creación de con mayor vocación ofensiva, por lo que conocía a todos los dirigentes.
Con los días ganan nuevos adeptos. El sábado 18 de abril se reuniones en la casa de la familia Arellano Moraga en la comuna de Estación Central, en la calle “Covadonga” (que hoy lleva el nombre “Hermanos Arellano”), dejando gran parte de los detalles listos, como los posibles nombres para la primera directiva. Se aprovechaba al máximo la presencia de David, el ideólogo, quien al día siguiente debía partir a chillan para jugar por la selección de la federación de Football.
El domingo 19 de abril de 1925, un grupo acompaño a David y su hermano al tren hacia el sur. Aprovechando de estaban casi todos los interesados, parten a jugar un amistoso en el Estadio El Llano en San Miguel. En el camino, cambian de idea. Eran la hora de hacer las cosas en serio y se toma la instancia de fundar el club.
Con Quiñones como presidente provisorio, son varias las propuestas para el nombre del equipo, todas basadas en personajes históricos de Chile, para darle un carácter nacional frente a otros equipos con nombres extranjeros, como Morning Star, Rangers o Wanderers. Luis Contreras, el “Pelado” y centrodelantero, da con la idea que pasaría a la historia: Colo-Colo. Nombre corto, sonoro, chileno y pegajoso. Había nacido el Colo-Colo Football Club.
Los colores son simbólicos. Quiñones propone el blanco en la camiseta para representar la pureza, sumándole el negro en los pantalones como símbolo de seriedad. Guillermo Cáceres, que trabajaba en ferrocarriles, se acuerda que en los viajes a Valparaíso siempre le ofrecían las que vendían los marinos a bajo precio, siendo azul marino con la parte superior blanca. Como hay que ahorrar, la idea cae del cielo. Y como hay que ser un equipo bien chileno, el mismo Quiñones propone que la insignia debe llevar los tres colores patrios. En el fondo azul con borde blanco, correría una franja diagonal roja con “Colo-Colo” bordado con letras blancas.
Así se escribían las primeras paginas del que llegaría a ser el más popular equipo de fútbol del país.
Y pensar que deben haber estado nerviosos.
